¿Por qué el gobierno se abre un frente de batalla, aparentemente sin motivo alguno, con los medios de comunicación y con las y los trabajadores de la prensa? ¿Dónde están en todo esto los liderazgos políticos de ambos lados a la hora de debatir el contenido de la Ley 045/2010? ¿Tenemos una Asamblea Plurinacional superflua? ¿Dónde está el debate de fondo? La Ley Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación que esta semana ha sido aprobada por el Órgano Legislativo y promulgada por el Presidente tiene más de una arista. Pasa que legislar sobre estos temas es de por sí complejo. Sin embargo, llama la atención la forma y los matices que han tomado tanto la aprobación de la Ley como la argumentación acerca de la misma. O, mejor dicho, la ausencia de argumentación.
Pulso conversó con la politóloga Helena Argirakis sobre estos temas buscando una perspectiva que pueda resultar esclarecedora. Ella comienza indicando que “la primera gran virtud de esta ley es el posicionamiento de un debate que ya era hora que se dé, era necesario. Pero además, en torno a éste, se están abriendo una serie de debates paralelos. El racismo y la discriminación dan pie a la discusión pertinente sobre el rol que juegan los medios de comunicación en la sociedad y los límites de los mismos; es decir, el poder que tienen”.
Si bien se ve que este debate se está abriendo camino entre la sociedad, no tiene un correlato en los escenarios políticos que vaya más allá de confrontación y pataletas. En ese sentido, Argirakis amplía: “lo que veo es que hay una contaminación y no dejo de pensar que ésta se da a propósito, no solamente de parte del gobierno sino también de ciertos sectores de la oposición que están tratando de reciclar una base de legitimidad. La forma en que se está dando este debate tiene un efecto y un fin que es el de revivir de nuevo la polarización. Si se tienen en cuenta los resultados electorales de abril, ya no deberían haber grandes temas para polarizar. Más bien, a partir de los mismos, podríamos estar hablando de una serie de subsistemas políticos que tendrían que estar orientándose al desarrollo normativo regional, gestión, estructuras territoriales, recambio de estructuras de poder, etc. Sin embargo el gobierno es muy hábil y le conviene muchísimo que se mantenga la polarización porque ésta es una lógica de agregación de actores, de fuerzas y de aliados que estaban comenzando a tener sus propias agendas e intereses”.
Prosigue apuntando que “esto se da así porque en la medida en que el gobierno tiene un retroceso en su capacidad discursiva de crear homogeneidad, ahí es donde van a empezar a ganar terreno esos pluralismos que de hecho van surgiendo tanto dentro del propio gobierno como de la oposición. Creo que esa es una estrategia que van a utilizar en la medida en que vayan avanzando en todas estas leyes de legislación sectorial específica en orden de reavivar una polarización que ya no tiene razón para existir. Aquí hay una lógica perversa, tanto del gobierno como de la oposición, porque se mantienen como exclusivos. Y ahí muchos están cayendo de ingenuos porque lo que se ve es que están tratando de generar nuevamente razones de agregación”.
Esta lógica no solo le es útil al poder en ejercicio, sino también a muchos de los espacios de las diversas oposiciones existentes. “Es lo que pasa, por ejemplo, con el Comité (Cívico Pro Santa Cruz) –explica Argirakis- que es una forma de organización política que ya no tiene sentido pero a la que la lógica de la polarización se la vuelve a dar. Nuevamente tiene la oportunidad de reciclarse, reinventarse y de tener una bandera. Como decía, esa es una lógica perversa entre gobierno y oposición, ambos excluyentes, porque no les conviene a ninguno de los dos, en esta línea dual y binaria, que empiecen a surgir otras voces y alternativas”.
La ausencia de debate sobre esta Ley en las instancias políticas ha sido lamentable y nada positiva para la construcción de una democracia saludable. La Asamblea Plurinacional terminó aprobando la Ley tal cual le fue enviada por el ejecutivo llevándose incluso por delante a un senador oficialista. Esta ausencia de sustentación en las posiciones, de unos y de otros, reafirma para Argirakis la intencionalidad polarizadora. “Haciendo un pequeño sondeo, se ve que nadie la tiene la Ley para leerla. Tampoco está fácilmente accesible en internet. Al final de cuentas, lo que ha salido en el periódico son los dos artículos en discordia y fragmentos, pero en sí el texto no fue publicado. Y eso es una estrategia, eso es a propósito para que la gente reaccione y comience a tomar posición antes de leer, informarse y cerciorarse. Esto tiene todas las características de una polarización”.
La politóloga cruceña señala que “esto va a ir teniendo su sistema de contención desde lo local, desde lo regional, desde lo municipal. Pero ahí también está el rol de la oposición de avanzar en eso y no caer en el juego de la polarización, porque en ese campo gana exclusivamente el gobierno. En ese escenario la oposición no va a cosechar nada, absolutamente. Porque ese es el mejor campo, el repertorio, el espacio, donde el MAS construye hegemonía. Es máquina para eso, máquina política”. Esta precisión indica la necesidad de demandar de parte de los actores políticos un debate serio sobre las cosas de fondo. Es desde la sociedad civil que se tendrá que evitar caer tan fácilmente en una reducción binaria reponiendo el debate a su magnitud, riqueza y sentido necesarios para la construcción de un país y una democracia mejores.
En lo que hace a la oposición, esto no parece ser algo muy posible dadas las cosas como están por esa vereda. Jessica Echeverría es una joven diputada cruceña quien, para manifestar su desacuerdo con la aprobación de la Ley 045/2010, entró en huelga de hambre e instaló su ayuno en la acerca sur de la Plaza Principal de Santa Cruz. Al ser entrevistada por Pulso explicó sus razones para sumir una medida tan drástica. Indicó que lo hizo “por tener coherencia y como una manera de decirles a los compañeros de la prensa que no están solos y hacer una protesta; manifestar nuestra voz y no quedarnos callados”. Muchas preguntas surgen frente a esta posición y a la medida asumida por la novel diputada Echeverría. ¿Dónde están los supuestos liderazgos de la oposición? ¿Por qué queda en manos de un gremio una respuesta ante un planteamiento político como lo fue la Ley? ¿No deberían haber sido precisamente los liderazgos políticos, de uno y otro lado, los que salgan a debatir y exponer con claridad sus argumentos ante la ciudadanía boliviana?
Consultada sobre estos aspectos y desde una perspectiva interiorizada con la realidad de la oposición política, la diputada indica que “mucho nos dedicamos a relatar el partido y a quejarnos. Falta una lectura más sustanciosa y la oposición se ha quedado en el lamento”. Sobre las ausencias de los liderazgos opositores a la hora de fundamentar y debatir apunta que “en primer lugar, esto requiere independencia de pensamiento. No hay cómo negar que muchas de las oposiciones siguen los lineamientos de los grupos de poder y por ende no pueden asumir medidas que podrían resultar efectivas. En segundo lugar, porque esto es con valor; hombre cobarde no entra a palacio. Pienso que eso es algo que está faltando. En tercer lugar, no le entienden. No comprenden qué está sucediendo. Los liderazgos cruceños se quedaron ahí. Les quitaron la pelota y no saben cómo cambiar el juego. Pienso que por ahora esperar un mesías camba o un caudillo es, por así decirlo, inviable. Pienso que la oposición va a empezar a salir de la ciudadanía cuando vean que los están convirtiendo en súbditos del Estado”.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada