martes 9 de febrero de 2010

El regalo de Félix Patzi: mil adobes para la interpelación.






Los mil adobes de Félix Patzi son todo un regalo para los bolivianos; esos mil adobes se constituyen en el aporte más destacable al debate político de los últimos años. No nos engañemos, todos sabíamos que de la oposición no iba a salir nunca un cuestionamiento que valga la pena; este sí vale la pena.



Félix Patzi nos está regalando la única interpelación válida hasta el momento al discurso y al hecho político que es el MAS. No es una interpelación que viene desde la negación del discurso masista, sino desde adentro; en los códigos del discurso y revelando las limitaciones y contradicciones ideológicas y prácticas del mismo.



Veamos, se supone que según la actual constitución política del estado ningún ciudadano puede ser enjuiciado dos veces por la misma causa. Partamos de esa noción constitucional. Si es así o le quitan a Félix Patzi su licencia de conducir –y se acepta con ello la justicia en los cánones occidentales-, o hace nomás sus adobitos y asunto sellado –y con ello se acepta la justicia según los cánones comunitarios-. Lo que no puede pasar es que a un ciudadano, sea quien sea, se le impongan dos sentencias por la misma causa –cosa que aquí está pasando-. ¿Cuál vale? ¿Cuál de las dos justicias se aplica?



Esto nos muestra también las complicaciones prácticas de estas dos justicias concurrentes: si, por dar un ejemplo, un comunario mata un ladrón, a qué justicia se somete éste. ¿Hace sus mil adobitos o enfrenta los treinta años de cárcel? ¿O hace sus mil adobitos en la cárcel durante treinta años?



Aquí también se complica el discurso del MAS. ¿Es creíble, honesto y coherente que el actual presidente ahora aparezca en escena reivindicando la justicia en los cánones occidentales por encima de los cánones comunitarios? ¿Hasta dónde llega de verdad el discurso a favor de la justicia comunitaria? ¿Hasta dónde la justicia comunitaria responde a los intereses de hacer una sociedad mejor, más justa y equilibrada? ¿Es socialista, marxista y leninista la justicia comunitaria? ¿Es liberal? ¿Cómo la hace ahora el brujo de la tribu para defender una justicia que no es la de la tribu? ¿Discriminará Evo ahora la justicia comunitaria a favor de la justicia occidental? Y si Félix Patzi está siendo sometido a castigo por las dos justicias, ¿Evo desacatará a la comunitaria? ¿Y si la justicia comunitaria le pide cuentas a Evo por no acatarla? Aparecen, por varios lados, los muy endemoniados demonios de las contradicciones.



Por otro lado, el poder y el mando. ¿Mil adobes bastan para callar y frenar al guía espiritual? ¿Mil adobes tienen más autoridad que Evo Morales? Aquí en medio está la palabra jugada del Presidente y líder del MAS en sentido de que Félix Patzi debía renunciar, a no ser que el Vicepresidente nos haya estado mintiendo en cuyo caso debiera él irse por abusivo y traidor. Aquí está en juego la infalibilidad del nuevo mesías que fuera ungido el pasado 22 de enero en Tiwanaku con la Puerta del Sol como testigo. ¿Es tan prontamente falible este nuevo dios?



En todo caso, Félix Patzi logra lo que nadie había logrado hasta ahora: evidenciar con maestría los límites, contradicciones, imposibilidades y problemas de este estado plurinacional flamante y nuevecito de paquete.



Un último apunte. Tan cojuda, patética, pobre, insensata, cojuda, taimada, desubicada, pobre, descerebrada, perdida, idiota, cojuda otra vez y cuanta cosa similar haya, resulta ser la oposición actual que nadie salió a decir ni pío. No le entienden al asunto.

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